FILE - In this Feb. 20, 2010 file photo, Brazil's President Luiz Inacio Lula da Silva, center, raises arms with his Chief of Staff Dilma Rousseff at an annual Workers Party Congress in Brasilia, Brazil, where the party announced Rousseff as the party's 2010 presidential candidate. On Monday, Feb. 22, 2016, police have ordered the arrest of marketing expert Joao Santana who helped Rousseff win two elections in a development that sees a long-running corruption probe move a step closer to the president. Police accused Santana and his wife Monica Moura of receiving illicit funds from Odebrecht, a construction company under investigation for its relationship with the state-run oil company Petrobras. Santana also ran former president Lula da Silva’s successful 2006 campaign. (AP Photo/Eraldo Peres, File)
Brasilia l La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, descartó tajantemente ayer viernes la posibilidad de renunciar a su cargo y aseguró además que sería “un gran orgullo” tener a su antecesor y padrino político Luiz Inacio Lula da Silva en su gabinete.
Investigado por corrupción en varias causas, el carismático líder izquierdista fue denunciado por la fiscalía de Sao Paulo por ocultación de patrimonio, una modalidad de lavado de dinero, y falsedad ideológica (mentir en documentos oficiales). Como ministro quedaría automáticamente aforado ante la justicia.
La fiscalía pidió además el jueves su prisión preventiva.
Y aunque Rousseff no adelantó si lo nombraría en algún ministerio, aseguró que “sería un gran orgullo tener al presidente Lula en mi gobierno porque es una persona con experiencia, gran capacidad política”.
Es la primera vez que la presidenta habló directamente sobre esta posibilidad, que sonó con fuerza esta semana entre la prensa y los corredores políticos, sobre todo después que el viernes pasado Lula fue llevado por la fuerza a declarar ante otro caso, que corre en paralelo, sobre el fraude en Petrobras.
Rousseff repudió esta denuncia que cayó como una bomba sobre el Partido de los Trabajadores (PT) y la propia mandataria, que se enfrenta además a la posibilidad de un juicio político mientras no cesan de aparecer informaciones no confirmadas que vinculan a su gobierno con el esquema de corrupción que desangró a la petrolera estatal Petrobras.
El senador socialdemócrata Aecio Neves, derrotado por Rousseff en las últimas elecciones, pidió esta semana la renuncia de la mandataria como un “gesto magnánimo” de quien “perdió las condiciones mínimas para gobernar”.
Pero Rousseff insistió en que “no hay una base real” que justifique su salida del gobierno.
“No tengo el menor interés, no hay la menor posibilidad [de que renuncie]. No hay justificación, para mí eso es incluso una ofensa. Sean testigos de que no estoy con cara de quien va a renunciar”, lanzó en una rueda de prensa.
Rousseff hizo estas declaraciones a dos días de una manifestación convocada para el domingo por diversos grupos y partidos opositores al gobierno que se prevé será masiva.

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