En sesión solemne, la diputada Marcela Castillo Atristain, presidenta de la Mesa Directiva, impuso la Medalla al Mérito Cívico “José Artemio López Aguilar” al presbítero #JoelPadrónGonzález, en reconocimiento a su labor pastoral, mediación social y defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas en las regiones de Los Altos y el norte de Chiapas.
Con la presencia del secretario de Gobierno y Mediación del Estado de Chiapas, Jorge Enrique Hernández Bielma -en representación del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar- se entregó por primera vez esta presea que rinde homenaje al “Profe Temo”, José Artemio López Aguilar, un docente y activista de Chicomuselo, Chiapas, asesinado en 2023 tras coordinar marchas por la paz en las regiones de la Sierra y Frontera del estado.
Su propósito es reconocer a las y los ciudadanos comprometidos con el humanismo y la promoción de los derechos humanos en Chiapas.
En el encuentro parlamentario, estuvieron presentes los familiares del maestro Artemio López; su madre Isabel Aguilar García y su padre, el profesor Artemio López Roblero; su esposa, maestra Osiris de la Luz Cabrera Aguilar y sus hijos, Brandon Ulises López Ríos; José María López Cabrera y Abril López Cabrera; así como autoridades militares y académicas; e integrantes del gabinete legal y ampliado.
Correspondió al diputado Abundio Peregrino García realizar la semblanza curricular, destacando que el “Profe Temo”, fue un maestro de telesecundaria, líder magisterial y activista social originario de Chicomuselo. Dedicó su trayectoria profesional a la educación comunitaria y al activismo pacífico en la defensa de los derechos humanos en las regiones de la Sierra y la Frontera chiapaneca.
“Entregó su vida por sus convicciones. El profesor Artemio nos dejó una enseñanza: La justicia social no se espera, se construye; la paz no se proclama, se defiende; los derechos humanos no se invocan se protegen todos los días. Él nos enseñó que sólo la justicia social puede llegar por conciencia”, manifestó.
La diputada Selene Josefina Sánchez Cruz dio la semblanza del sacerdote Joel Padrón González, quien nació el 6 de mayo de 1939 en el municipio de San Diego de la Unión, Guanajuato. Fue ordenado oficialmente como sacerdote el 20 de junio de 1965.
A partir de 1970, el padre Joel Padrón se incorporó formalmente a colaborar con la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, bajo la guía espiritual y pastoral del obispo Samuel Ruiz.
Su recorrido en Chiapas lo llevó a Comitán de Domínguez, a San Andrés Larrainzar, Simojovel y a San Juan del Bosque, en comunidades rurales e indígenas de la región Altos y Norte del estado de Chiapas, donde recorrió caminos que nadie caminaba. Ahí se encontró con abuelos, padres, familias completas, lenguas, culturas y tradiciones, pueblos que se defendían y que estaban defendiendo ya en ese momento su identidad y su territorio y que buscaban mejores oportunidades para vivir con dignidad.
Su trabajo pastoral se ha distinguido por acompañar demandas de justicia, de impulsar la organización comunitaria y participar en esfuerzos de defensa de los derechos humanos, la tierra y el territorio; también procuró el diálogo y la resolución pacífica de conflictos agrarios.
En el emotivo reconocimiento, al hacer uso de la máxima tribuna del estado, el sacerdote Joel Padrón González agradeció a las y los diputados, “por permitirme compartir con ustedes esta máxima tribuna y poder así también unir mi palabra a su palabra. Gracias sobre todo porque son demasiado generosos conmigo y decidieron que fuera yo el primero -sin mérito alguno de mi parte- en llevar conmigo la medalla al mérito cívico José Artemio López Aguilar”.
Este reconocimiento -dijo- me permitirá seguir mirando ahora con la luz del profesor José Artemio López Aguilar a los pueblos que sin conocerme aceptaron un día que yo los acompañara y los sirviera por tantos años. El mismo pueblo de Chicomuselo al que pude mirar y tocar en su momento.
Ante el público presente rememoró que por la lucha por los derechos, pasó 50 días en la cárcel de máxima seguridad del penal estatal de Cerro Hueco. Esto -señaló el párroco- más que un atropello injusto a mi persona lo fue en contra de los derechos de estos pueblos.
En su discurso mencionó a San Andrés Larráinzar donde se tomaron los llamados acuerdos de San Andrés. Acuerdos que el gobierno de aquel tiempo firmó ante la dignidad y el derecho de los pueblos originarios de Chiapas, aunque después se atrevió a ignorarlos y dejó pendiente su respuesta desde entonces.
Y finalizó diciendo: “Nuestra patria que comienza en Chiapas, es el México de justicia para todos. En México ya no hay lugar para privilegios de ninguna especie para nadie. Es también el México democrático que exigimos desde aquella misma madrugada. En México manda solo el pueblo, nadie más, o como decimos en Chiapas: Mandar obedeciendo”.








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