Pie de Foto.- Más de cinco mil personas marcharon en San Cristóbal de las Casas para exigir justicia a dos años del asesinato del sacerdote tsotsil Marcelo Pérez. Fotos/Elio Henríquez.
Elio Henríquez/La Jornada/San Cristóbal de Las Casas, Chis. – Más de 5 mil personas pertenecientes a la diócesis de San Cristóbal marcharon este lunes en esta ciudad para exigir justicia para el sacerdote tsotsil Marcelo Pérez Pérez, asesinado el 20 de octubre de 2024.
Exigieron a la Fiscalía General de la República (FGR), que “continue con las investigaciones para el esclarecimiento de los hechos y dar con los autores intelectuales” de su asesinato.
“A dos años del cobarde asesinato del jTotic Marcelo, mártir de la paz y la justicia, hoy nos convoca el grito de la paz tan buscada y exigida por su sangre derramada”, afirmó la agrupación católica llamada Pueblo Creyente.
Los asistentes a la peregrinación, hombres, mujeres, niños y niñas, sacerdotes y religiosas, partieron hacia la catedral en dos contingentes: del poniente y del barrio de Cuxtitali, donde el presbítero fue ultimado a balazos la mañana del 20 de octubre de 2024.
“No más intimidaciones y asesinato de sacerdotes, servidores de la Iglesia y defensores de la Vida”, “la voz del pueblo y de la diócesis no se puede callar”, “no más autoridades involucradas con el crimen organizado”, “rechazo total a la construcción de la autopista San Cristóbal-Palenque”, “alto al fuego en Gaza”, “alto al desplazamiento forzado interno”, “alto a la desaparición forzada”, corearon durante el recorrido.
Con mantas y cartulinas con sus demandas, así como con fotografías del padre Marcelo, quien era originario del municipio de San Andrés Larráinzar, caminaron más de una hora hasta el centro de la ciudad para participar en una misa que ofició el obispo Rodrigo Aguilar Martínez afuera de la catedral.
Antes de la celebración se realizó una ceremonia tradicional y se colocó un altar maya hecho con flores y juncia (hojas de pino), frutas, elotes, mazorcas, granos de frijol, fotografías de Pérez Pérez, una biblia católica y veladoras.
Manifiesto del Pueblo Creyente
Al inicio de la celebración fue leído un comunicado en el que el Pueblo Creyente afirmó que “seguimos viviendo tiempos de oscuridad; hoy vemos que esa oscuridad se extiende en la realidad que vivimos de guerras y genocidios como en Gaza, Palestina y la guerra contra Irán, entre otros países”.
El contexto en Chiapas, abundó, “no ha cambiado mucho, aún persiste la inseguridad y la violencia en varios municipios que se manifiesta en imposición de la carretera San Cristóbal Palenque, el libramiento Teopisca-San Cristóbal; venta de alcohol y drogas, amenazas de autoridades locales y de los consumidores a quienes denuncian”.
Los jóvenes están siendo cooptados por el crimen organizado, para halconeo, venta al menudeo de drogas; consumo de drogas en jóvenes y niños; feminicidios, trata de personas, desapariciones forzadas, cobro de piso o de paso de mercancías en ciertas carreteras o caminos; ‘levantones’ y asesinatos, sobre todo, han aumentado en los últimos meses por la lucha de los grupos de poder ante las próximas elecciones en 2027, incluyendo la capital de nuestro estado, cita el documento.
Manifestó que también existen “divisiones por partidos políticos; política de enajenación y simulación, por ejemplo, con la consulta a modo de la ‘Ley indígena’, y que en algunos lados fueron suspendidas o solo convocaron a cierto grupo de personas.
Lo que esta ley oculta es el despojo territorial de los pueblos originarios. Servicios de salud de mala calidad y sin ofrecer medicinas, se tienen que comprar. migración a los estados del norte del país y Estados Unidos, por lo que muchas personas dejan abandonados a sus familias y su tierra, además de contraer una gran deuda económica”.
El Pueblo Creyente sostuvo que existe “miedo de denunciar por la falta de confianza en las autoridades y el sistema de justicia de nuestro país; pueblos en resistencia temen ser atacados.
“El padre Marcelo pasó por un proceso para ser profeta de los pobres y nos daba esperanza y ánimo para buscar la verdad, la justicia y la paz. También nos animaba para que lográramos relaciones de hermandad e igualdad entre hombres y mujeres”.
Continuó: “El sacerdote, el indígena, el migrante, o cualquiera que se organiza y lucha por un mundo nuevo y justo para que haya paz es silenciado por el sistema a través de la intimidación, encarcelamiento, persecución y asesinato”, pero “como Pueblo Creyente seguiremos luchando por la defensa de la vida, de la madre tierra y el territorio, de las personas que sufren injusticias, intimidaciones, amenazas, persecuciones, despojos y encarcelamientos injustos”.
Concluyó: “A los grupos de poder les decimos que ya paren en su ambición, se les ha olvidado que todos somos hijos de Dios, ya dejen de fabricar guerras contra los pueblos originarios y contra nuestros pastores”


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