Este país está ajeno a una política de Comunicación Social que transparente todo.
El gobierno federal o de los estados e incluso los municipios, condicionan la promoción pagada de sus publicaciones, a cambio de censuras y culto a la imagen.
No hay definido desde años ha, un programa no gubernamental, sino institucional –que no es lo mismo-de normas, protocolos y objetivos sin que comprenda censurar a cambio de publicar o emitir, la labor gubernamental.
Observamos que el régimen del presidente Enrique Peña Nieto deambula como sus antecesores, dentro del viejo y muy rebasado principio lopezportillista del “no pago para que me pegues”, como si el dinero federal fuera suyo “te pago”, o sería más preciso decir que, el gobierno paga con lo nuestro para que nos engañen.
Un presidente, 32 gobernadores y 2 mil 487 alcaldes el método se multiplica.
Y aparte de todos esos que pueden pagar para que alguien jale un gatillo, está el crimen organizado, observando que los periodistas no somos alarma para el sistema

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