septiembre 9, 2026

Al Son del Texto

Tina Rodríguez

Sí que es difícil comprender a una clase política que parece estar ajena al sentir popular y pareciera que, en ellos y ellas, la obsesión por seguir en las líneas de la política y desde luego el “no vivir en el error” –pues comprende viáticos, gastos de representación, choferes, unidades, viajes, sueldazo y nómica confidencial, además de seguridad personal-, le nubla el entendimiento y no captan la impopularidad que se han ganado a pulso ante la opinión pública y los electores.
Un penoso suceso se registró hace unos días que muchos consideraron polémica y que no fue más que la exhibición de la pobre calidad de la política chiapaneca, que entre verdades y mentiras protagonizaron tanto Pablo Salazar como José Antonio Aguilar Bodegas, quienes se supone son políticos de experiencia y valía, pero que demostraron cómo se denostan por lo bajo allá en lo alto.
Porque lo visto es lo que pasa a diario entre la clase política, con sus traiciones, tráfico de influencias y corrupción política, y más durante elecciones.
En ésta situación hay todavía mucha distancia para las elecciones estatales que supera los 350 días, pero ya desde ahora se trata de ir eliminando posibles, y al interior de los partidos políticos la ebullición es clara, en versiones que llegan incluso a la amenaza de renuncia para irse a la nueva opción presuntamente democrática como es Morena, partido que no sé cómo le va a hacer si es que acepta tanta escoria proveniente de otros partidos, y que de siempre han lucrado de las necesidades populares y requerimientos de la sociedad.
Que han explotado la pobreza.
Así, en el PRI hay ya un par de cartas abiertas dadas a conocer, en contra de Roberto Albores Gleasson, en el PRD cuestionamientos al entreguismo de César Espinosa y en el PAN, la pasividad o bajo perfil de su dirigente Janett Ovando.
Incluso el mismo coordinador estatal de Morena, Oscar Gurría Penagos, se ha metido en controversias al desconocer como militantes a claros aspirantes por la vía de ese partido a la gubernatura, que es la que él también busca.
A esto agregando a las asociaciones civiles, partidos locales con al parecer muchos recursos, seguros y suficientes dirigentes o presidentes de esos partidos o asociaciones civiles, fundaciones ¿altruistas?, etcétera, que dicen nuevamente el “ahora sí” por Chiapas.
Y así, seguimos viendo confrontación en vez de propuestas y opciones claras de cambio, porque en medio del morbo que levantan todos estos desfiguros, es que son los mismos que siguen en la misma tesitura: colgarse del presupuesto y para ello, ganarla como sea.
Lo claro es que luego de un día de polémica y opiniones -las más insulsas-, de seguidores en ambos bandos, pues con los días pasaron a ser una cosa más de las muchas sin “la menor” importancia que se registran en la polémica de las redes sociales.