El PRI tiene que deslindarse de los tres gobernadores cuyas acciones como mandatarios están en la mirada pública, y han merecido mucha tinta y saliva en los análisis políticos, y desde luego no son otros que Javier Duarte, gobernador de Veracruz, Roberto Borge de Quintana Roo, y César Duarte Coahuila.
No basta que el dirigente nacional diga que se va a respetar el brazo de la ley; los debe descamisar: expulsarlos.
El que se deslinde de sus acciones no lo exime de que los propuso como gobernadores, y menos de que las gentes lo rechacen; Veracruz es preocupante porque es la tercera entidad electoral luego de Ciudad de México y Edomex.
Luego de que Manlio Flavio Beltrones prometió cambios y no hubo nada, no tiene caso que éste dirigente lo diga sin hacerlo: la gente ya no cree.
Recordemos que no son nuevos estos casos: Mario Marín, Puebla, Ulises Ruíz y José Murat, en Oaxaca, Humberto Moreira, Chihuahua.
Así que no es un asunto de deslinde, sino de expulsión para que la ley actúe sin dudar.

Más historias
¿Y luego?
Recursos
Otra más